La sombra de la libertad. Sociedades secretas e ignorancia masónica en la independencia de México

Don José María Morelos
Don José María Morelos

Introducción

El proceso de independencia de la Nueva España, que culminó con la guerra iniciada en 1810, fue precedido y alimentado por una intensa actividad clandestina. Este ensayo sostiene que el modelo de la sociedad secreta, a menudo identificado bajo el difuso rótulo de "masonería", fue el vehículo conspirativo esencial para los insurgentes. Sin embargo, su eficacia no radicó en una comprensión profunda de la filosofía masónica por parte de los líderes criollos, sino en una apropiación pragmática y superficial de su estructura de secreto y lealtad. En un entorno donde la formación académica profunda era un privilegio y la vigilancia del virreinato era una realidad, este modelo ofreció el andamiaje ideal para organizar la sedición.

Los conspiradores de Querétaro: ¿masones o conjurados?

La Conspiración de Querétaro (1810) es el ejemplo paradigmático. Figuras centrales como el corregidor Miguel Domínguez, su esposa Josefa Ortiz, los militares Ignacio Allende y Juan Aldama, y el cura Miguel Hidalgo y Costilla han sido frecuentemente asociados a la Masonería. Sin embargo, la historiografía seria es cautelosa.

Como explica la historiadora Virginia Guedea en su obra Los procesos de infidencia en la Nueva España, no existen pruebas documentales contundentes de que existiera una logia masónica formal en Querétaro. En cambio, lo que había era una "conjura" o una "sociedad secreta" que tomó prestados los mecanismos del secreto masónico. Las reuniones se disfrazaban de tertulias literarias, se usaban seudónimos y se establecían códigos. El objetivo no era la iluminación filosófica, sino planificar un levantamiento armado. Hidalgo, un erudito para su contexto, conocía las ideas de la Ilustración, pero no hay indicios de que fuera un masón instruido en los rituales alquímicos o simbólicos. Su "Masonería" era la del librepensador criollo que veía en la estructura secreta una herramienta útil.

Un escenario ideal para la conjura: la estructura sobre la doctrina

La sociedad novohispana era profundamente desigual y la autoridad del Virrey, absoluta. En este contexto, la élite criolla ilustrada pero relegada del poder máximo encontró en el modelo de sociedad secreta la única forma de organizarse con seguridad.

La estructura de la logia, incluso en su versión más rudimentaria, proporcionaba:

  • Un mecanismo de seguridad: el secreto y los juramentos protegían a los conspiradores de la red de espías y oficiales realistas. La delación de la conspiración de Valladolid (1809) demostraba los riesgos de la desorganización.
  • Una red de confianza: la fraternidad simulada creaba lazos de lealtad inquebrantables (o al menos así se esperaba) entre individuos de diferentes esferas: clérigos, abogados, militares y pequeños comerciantes.
  • Un canal de propaganda y comunicación: permitió la circulación clandestina de textos prohibidos y la coordinación de células en diferentes ciudades, como lo demostró la eficaz red de los "Guadalupes" durante la guerra.

El historiador Carlos Herrejón Peredo, en sus estudios sobre Hidalgo, señala que la mayoría de los primeros insurgentes no eran filósofos, sino hombres prácticos. Para ellos, el valor de la sociedad secreta no estaba en su corpus doctrinal, sino en su funcionalidad como instrumento de guerra.

La evolución de la conjura: los "Guadalupes" y la logia como red de inteligencia

La guerra misma perfeccionó este modelo. La sociedad secreta de "Los Guadalupes", activa en la Ciudad de México entre 1811 y 1815, es el mejor ejemplo de cómo el mecanismo conspirativo sobrevivió y se sofisticó. No era una logia masónica en el sentido estricto, sino una red de espionaje y apoyo logístico que operaba con una disciplina y un secreto masónicos.

Sus miembros, criollos influyentes como Andrés Quintana Roo y Leona Vicario, usaban claves, mensajes cifrados y reuniones clandestinas para pasar información a los ejércitos de José María Morelos, financiar la insurgencia y rescatar prisioneros. Como documenta Guedea, su éxito demostró que el modelo de sociedad secreta era adaptable y vital para la supervivencia del movimiento. Morelos, un líder más organizado que Hidalgo, entendió perfectamente el valor de estas redes de inteligencia, que eran la columna vertebral de su lucha política y militar.

Conclusión

La independencia de México no se puede explicar sin la existencia de estas "logias" en sentido amplio: sociedades secretas que funcionaron como el útero de la conspiración. La ignorancia sobre los principios masónicos genuinos entre Hidalgo, Allende o Morelos no fue un impedimento, sino una condición que les permitió apropiarse del modelo de manera flexible y pragmática. En un escenario de férreo control virreinal y con una base social de apoyo diversa y no siempre ilustrada, la estructura de la sociedad secreta —con su juramento de silencio, su jerarquía funcional y su red de lealtades— resultó ser el arma más poderosa para empezar a derribar un imperio. Fue la sombra necesaria para que la lucha por la luz de la libertad pudiera comenzar.

Bibliografía específica para el caso mexicano:

  • Guedea, Virginia. (1992). *Los procesos de infidencia en la Nueva España, 1810-1815*. México: UNAM. (Obra fundamental para entender el funcionamiento de la justicia realista contra los conspiradores y la naturaleza de las sociedades secretas).
  • Guedea, Virginia. (1991). "Las sociedades secretas durante el movimiento de independencia". En *La independencia de México y el proceso autonomista novohispano, 1808-1824*. México: UNAM/Instituto Mora. (Artículo específico que aborda de lleno el tema central de este ensayo).
  • Herrejón Peredo, Carlos. (1985). Hidalgo: maestro, párroco e insurgente. México: Secretaría de Educación Pública. (Una biografía crítica que analiza las ideas y el contexto de Hidalgo, desmitificando muchas leyendas, incluidas las masónicas).
  • Archer, Christon I. (1997). *El ejército en el México borbónico, 1760-1810*. México: Fondo de Cultura Económica. (Ayuda a comprender el contexto militar y por qué la conspiración secreta era la única opción viable para los criollos dentro del ejército).
  • Bustamante, Carlos María de. (1846). Cuadro histórico de la Revolución mexicana. México: Imprenta de J. Mariano Lara. (Fuente primaria esencial, aunque debe leerse con cuidado por su parcialidad, ya que el propio Bustamante era un actor de la época y miembro de Los Guadalupes).