La Masonería porfiriana y el triunfo del racionalismo sobre los misterios iniciáticos

Introducción

Si el siglo XIX mexicano fue testigo de la conversión de la Masonería en un arma política, el periodo de gobierno de Porfirio Díaz (1876-1911) presenció su metamorfosis final: su consagración como religión civil del Estado positivista. Bajo el lema "Orden y Progreso", la Masonería, especialmente el Rito Nacional Mexicano y el Escocés, se alinearon con el proyecto de modernización secular, sepultando definitivamente cualquier vestigio de su herencia alquímica e iniciática bajo el frío mármol de la razón científica.

La logia como sala de juntas del progreso

Porfirio Díaz, masón, comprendió que la red masónica era el andamiaje perfecto para consolidar su poder y unificar a la élite gobernante. Las logias ya no conspiraban para derrocar gobiernos, sino que se convertían en clubes de legitimación del régimen. En sus templos, los "hermanos" – políticos, intelectuales "científicos", abogados y empresarios – forjaban los consensos que dirigirían el país. La fraternidad se tradujo en concesiones ferroviarias, contratos públicos y cargos burocráticos. La "cadena de unión" era, en la práctica, una red de intereses económicos y políticos.

El positivismo: la nueva dogmática masónica

La filosofía de Augusto Comte, el positivismo, se erigió como la doctrina oficial del régimen. Este culto a la ciencia, los datos y el progreso material se convirtió en el nuevo credo de las logias porfirianas. Figuras como Justo Sierra y Gabino Barreda (reorganizador de la educación pública) impregnaron la Masonería de un racionalismo extremo que era antagónico al principio del misterio. La "luz" masónica ya no era la iluminación interior, sino la claridad de la razón que disipa las "supersticiones", incluidas, irónicamente, las propias bases simbólicas y herméticas de la Orden. El estudio de los símbolos se redujo a un mero formalismo vacío, mientras que el debate se centraba en las teorías de Darwin o Spencer.

La pseudo-Iniciación: el ascenso en la burocracia porfiriana

El camino iniciático, que debería ser un viaje de autoconocimiento, se homologó al cursus honorum de la burocracia porfiriana. Los grados masónicos se convirtieron en peldaños dentro de la pirámide del poder. Se ascendía no por mérito filosófico o trabajo interior, sino por lealtad al régimen y utilidad para el proyecto de "Progreso". La iniciación dejó de ser una muerte simbólica para renacer; era un rito de paso para ingresar a la clase dirigente.

Los disidentes: la semilla de la Revolución en otras logias

Este monopolio masónico-oficial no fue absoluto. Es en este periodo donde surge, en oposición, una masonería disidente y popular. Figuras precursoras de la Revolución, como los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, anarquistas y masones, utilizaron otras logias y sociedades secretas para difundir ideas radicales contra el porfiriato. Su lucha demostró que, si bien la Masonería oficial era el brazo del Estado, la estructura secreta aún podía ser un vehículo para la subversión, prefigurando el papel que tendrían las logias en la contienda revolucionaria que se avecinaba.

La Gran Paradoja Porfiriana

...El proyecto positivista, encarnado en la masonería oficial, no era abstracto. Se materializó en una hazaña económica sin precedentes: la canalización de recursos millonarios —provenientes de inversiones extranjeras y la explotación de recursos nacionales— hacia una modernización tangible. Las haciendas henequeneras de Yucatán, los campos azucareros de Morelos, las redes ferroviarias que cruzaban el país y el naciente corazón industrial en la Ciudad de México fueron el altar donde la logia porfiriana ofició sus misas al dios Progreso.

Sin embargo, esta riqueza impresionante, que efectivamente colocó a México por encima de otras naciones latinoamericanas en infraestructura, tuvo un costo humano y espiritual que la masonería, en su complicidad con el régimen, optó por ignorar. Los mismos hermanos que en tenida podían debatir sobre fraternidad universal, eran en la vida profana los dueños de haciendas donde el peonaje por deudas era una forma de esclavitud encubierta, o los socios de compañías que desplazaban comunidades enteras.

He aquí la contradicción suprema: la "obra" masónica, que debería dirigirse a la emancipación del ser humano, se utilizó para legitimar y consolidar un sistema de férrea desigualdad. La luz de la razón se empleó para justificar la opresión, argumentando una supuesta "inferioridad" de las mayorías mestizas e indígenas que, irónicamente, eran la mano de obra que edificaba ese esplendor. La cadena de unión era, en la práctica, una cadena que excluía a la inmensa mayoría del país.

Este fue el fracaso final y más resonante. La masonería porfiriana tuvo en sus manos todos los recursos —económicos, políticos y simbólicos— para guiar un desarrollo que fuera material y espiritualmente integrador. En cambio, eligió ser la arquitecta ceremonial de una modernidad dorada para unos pocos, construida sobre los cimientos de una injusticia social que, tarde o temprano, haría explosión en el estallido revolucionario. La verdadera "piedra oculta" del Porfiriato no fue un secreto alquímico, sino la piedra del descontento popular que sus élites, including la masonería, se empeñaron en ignorar.

Conclusión

El Porfiriato representa la claudicación definitiva de la Masonería mexicana ante el poder temporal. Al abrazar el positivismo y convertirse en la corte sacra del régimen, la Orden firmó su acta de defunción como escuela de misterios. Cambió el silencio del templo por el bullicio del progreso, y la piedra filosofal por la piedra angular de los ferrocarriles. Este vaciamiento espiritual, esta traición a sus principios más profundos, explica en gran medida su crisis de legitimidad en el siglo XX y su incapacidad para ofrecer una guía moral cuando el país se sumió en la Revolución. Fue el triunfo de la sombra de la razón sobre la luz de la sabiduría.

Bibliografía 

  • Buchenau, Jürgen. (2001). *Tools of Progress: A German Merchant Family in Mexico City, 1865-Present*. Albuquerque: University of New Mexico Press. (Muestra cómo las redes de negocios extranjeras se entrelazaban con las élites porfirianas, muchas veces en espacios como las logias).

  • Piccato, Pablo. (2010). The Tyranny of Opinion: Honor in the Construction of the Mexican Public Sphere. Durham: Duke University Press. (Analiza cómo se construía la reputación y el honor en la esfera pública porfiriana, donde las logias eran un actor clave).

  • Tenorio-Trillo, Mauricio. (1996). Mexico at the World's Fairs: Crafting a Modern Nation. Berkeley: University of California Press. (Capta la obsesión porfiriana por proyectar una imagen de "progreso" y modernidad hacia el exterior, un proyecto del que la masonería era partícipe).