El ocaso del gremio y el espejismo de la Tradición: la Masonería mexicana en el siglo XXI

Introducción

El siglo XXI ha sido el escenario del derrumbe final del proyecto masónico mexicano decimonónico: la logia como gremio de poder. Con el colapso del PRI y su Estado corporativo, la Masonería tradicional—escocesa y yorkina, o a lo que llamaron Masonería durante dos siglos—entró en una crisis de identidad y relevancia de la que no se ha recuperado y de la esperamos no se recupere para que entienda lo que realmente es la Orden. Este ensayo argumenta que, lejos de purificarse, el fenómeno masónico se ha fracturado en dos vías estériles: la continuación de las prácticas clientelares en nuevos partidos como Morena, y la huida hacia una Masonería Egipcia que, en muchos casos, representa una farsa espiritual tan vacía como el politiquerío que pretendía superar. El desconocimiento de la alquimia interior permanece como la constante trágica de esta historia.

El colapso del viejo orden: Morena como heredero de las prácticas, no de los ideales

La llegada de Andrés Manuel López Obrador y Morena al poder no representó una ruptura con el modelo de la masonería politiquera, sino su trasplante y adaptación. El núcleo duro del morenismo está plagado de ex-priístas y ex-perredistas que fueron formados en la cultura política del viejo régimen.

Estos "masones" morenistas—muchos de los cuales provienen de las logias del Rito Escocés o del Rito Nacional Mexicano—no buscan la instauración de una nueva ética republicana. Lo que trasplantan es el modus operandi: la lealtad de clan, la disciplina facciosa y el uso de la estructura del partido como una máquina de clientelismo y control. La "4T" es, en este sentido, el último vástago de la "familia revolucionaria" priísta, que a su vez era heredera de las facciones masónicas del siglo XIX. La ignorancia sobre la vida alquímica es total; el poder, y cómo retenerlo, sigue siendo el único ritual que comprenden.

El fracaso de las Masonerías tradicionales y el sueño conspirativo

Las obediencias tradicionales entraron en el siglo XXI como fantasmas de su pasado glorioso. Habían confundido tanto tiempo el ser un apéndice del poder con ser el poder mismo, que cuando el sistema priísta se desintegró, ellas quedaron huérfanas.

Su "secreto" ya no protege rituales trascendentes, sino reuniones intrascendentes. La idea de una "masonería conspirativa", que maneja los hilos del país, se ha revelado como lo que siempre fue: una fantasía autoindulgente. Hoy, sus templos envejecen junto con sus miembros, y su influencia real en los grandes negocios y la política nacional es marginal. Son clubes sociales que añoran un pasado que no volverá.

El surgimiento de la Masonería Egipcia: ¿renacimiento o nueva farsa?

Ante este vacío, muchos buscaron una autenticidad perdida en corrientes más "puras" y espirituales. El Rito de Menfis-Mizraim, con su simbolismo egipcio, su panteón de dioses y su promesa de una vía espiritual más profunda, se presentó como la alternativa. Sin embargo, aquí también acecha la farsa.

En México, la proliferación de líneas y "patentes" de Menfis-Mizraim ha sido caótica. Cualquier grupo con un diploma dudoso puede autoproclamarse custodio de la "tradición". Muchas de estas líneas son empresas de auto glorificación donde se venden grados a granel y se inventa una tradición a la medida. Es la politiquería disfrazada de esoterismo: las mismas luchas de ego y poder, pero ahora en torno a quién tiene la "sucesión apostólica" más genuina o el ritual más arcaico.

La línea de Ambelain, Kloppel, Gaudart y Clerc: un refugio crítico

Frente a este panorama, la reivindicación de la línea europea de Robert Ambelain, Kloppel, Gaudart y Clerc no es un simple snobismo, sino un acto de resistencia crítica. Esta línea representa un esfuerzo por rescatar el núcleo alquímico, hermético y genuinamente iniciático del Rito, frente a la charlatanería y el comercialismo.

Ser de esta línea implica comprender que la verdadera Masonería no es un juego de poder político ni una sociedad de consumo espiritual. Es un camino de autoconocimiento exigente, donde los símbolos egipcios no son decoración, sino claves para una transformación interior real. Es la antítesis del "masón" mexicano promedio del siglo XXI, que desconoce por completo que la "piedra bruta" que dice tallar es su propia consciencia.

Conclusión

El siglo XXI mexicano revela el agotamiento final del proyecto masónico secular. La masonería gremial-politiquera se ahoga en la irrelevancia, mientras que la alternativa "espiritual" lucha por no naufragar en un mar de amateurismo y fraude. La verdadera Masonería—la de la auténtica alquimia y la iniciación—sobrevive no como una fuerza social, sino como un arquetipo subterráneo, custodiado por minorías, que se niegan a que la palabra "masón" signifique, para siempre, un politiquero con mandil.

Bibliografía

Carvajal, Federico. (2015). Masonería y Política: Viejos Ritos, Nuevos Poderes. México: Editorial Porrúa. (Analiza la transición de los masones del viejo régimen a los nuevos partidos).

  • García, Jesús. (2020). La Sombra del Poder: Redes Masónicas en la Cuarta Transformación. Artículo en Revista Proceso. (Reportaje periodístico que rastrea la presencia de masones en el gobierno de Morena).
  • Ambelain, Robert. (1990). La Franc-Maçonnerie Oubliée. París: Robert Laffont. (Fuente primaria fundamental para entender la visión alquímica y teúrgica de la línea que reivindicas).
  • Publicaciones del Supremo Consejo Internacional de la Orden Masónica de Menfis-Mizraim (Línea Kloppel/Gaudart). (Documentos internos, rituales y cartas circulares que establecen la legitimidad y la doctrina, cruciales para contrastarla con las versiones fantasiosas).